Partería en México: Alternativa humana frente a la violencia obstétrica

CIUDAD DE MÉXICO, (CNN), 12 de junio de 2026.- Lejos de ser una práctica confinada al pasado, la partería en México se consolida hoy en día como un modelo de atención médica, físico y emocional indispensable. Tanto en comunidades rurales e indígenas como en entornos urbanos, miles de mujeres recurren a esta práctica ancestral en busca de un proceso de gestación y alumbramiento digno, seguro y personalizado, marcando un claro contraste con la estandarización y los altos índices de intervención del sistema hospitalario convencional.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la partería se define como la atención experta, especializada y compasiva a las mujeres y recién nacidos desde la preconcepción hasta las primeras semanas de vida del lactante.

El panorama estadístico de la atención materna

Cifras oficiales revelan que el modelo médico tradicional sigue rigiendo la gran mayoría de los alumbramientos en el país; sin embargo, el impacto de la partería mantiene una relevancia histórica y geográfica considerable, especialmente en el sureste mexicano.

Indicador de Atención Materna en MéxicoDato EstadísticoFuente Institucional
Número total de parteras activasMás de 15,000Registro Oficial
Partos anuales atendidos por parterasCerca de 90,000Registro Oficial
Proporción de parteras de origen indígena70%Cifras Oficiales
Nacimientos atendidos por personal médico (2024)86.4%INEGI
Nacimientos atendidos por parteras (2024)4.2%INEGI
Tasa de cesáreas registradas (2023)55%Instituto Nacional de Salud Pública

El estado de Chiapas encabeza la atención a cargo de parteras con un 35 por ciento de los nacimientos. Esto responde a la falta de infraestructura hospitalaria o de ambulancias accesibles en zonas remotas, sumado a que las parteras locales dominan las lenguas indígenas nativas y comprenden las costumbres de la comunidad.

Atención personalizada vs. el modelo estandarizado

Diversas usuarias y especialistas coinciden en que el principal valor de la partería radica en su enfoque individualizado. Yanet Rodríguez, una madre que optó por una casa de parto en la Ciudad de México tras una experiencia insatisfactoria en el sector público, relató a la cadena CNN las deficiencias de la consulta médica convencional: “Básicamente te estandarizan… Son visitas de cinco o 10 minutos en las que ni siquiera te miran a los ojos”. En contraparte, describió su proceso acompañado por parteras como una experiencia de “calidez, respeto y empatía”.

“En la partería creamos un protocolo individualizado, basado en cada mujer. Eso garantiza mejores resultados tanto a nivel físico como emocional. Tomamos en cuenta sus hábitos, lo que come, la relación con su pareja, su entorno”, señaló Hannah Borboleta, partera y directora de Morada Violeta, un centro de atención integral y formación en la capital del país.

Por su parte, Alejandra Lozano, partera asentada en Monterrey, Nuevo León, destacó que el acompañamiento continuo reduce la probabilidad de intervenciones quirúrgicas innecesarias. En México, la tasa de cesáreas alcanzó el 55 por ciento en 2023, una cifra que excede drásticamente el margen del 10 al 15 por ciento recomendado por la OMS para evitar complicaciones como hemorragias o infecciones.

Una alternativa frente a la violencia obstétrica

La partería se ha erigido también como una herramienta para contrarrestar la violencia obstétrica, entendida como el maltrato, humillación o la práctica de procedimientos médicos no consentidos durante la etapa de gestación y parto.

Según los datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) de 2021, una de cada tres mujeres (casi el 31 por ciento) manifestó haber sufrido alguna forma de violencia obstétrica. Ante este escenario, organizaciones como el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) señalan que incentivar la colaboración con parteras tradicionales garantiza partos respetados y previene las malas prácticas institucionales.

A nivel técnico y terapéutico, las parteras complementan su labor con saberes tradicionales que favorecen la fisiología del cuerpo de la mujer, tales como:

  • La sobada: Masajes especializados orientados a relajar la musculatura y optimizar la posición fetal.
  • El baño de hierbas: Técnica utilizada en el posparto para proporcionar calor corporal y estimulación física.
  • El uso del rebozo: Empleado para el manejo del dolor en el trabajo de parto y en el posterior “cierre de caderas”.

Estigmas y retos para la integración del sector

Pese al respaldo de organismos internacionales, la profesión enfrenta resistencias sociales y del sector médico convencional. Las especialistas María Cortés, fundadora de Casa Aramara en Jalisco, y Hannah Borboleta denunciaron la persistencia de prejuicios que encasillan la partería como una práctica rudimentaria, peligrosa o carente de formación académica.

Las entrevistadas aclararon que las parteras autónomas cuentan con rigurosos procesos de preparación, talleres y mentorías de varios años, y enfatizaron que únicamente atienden partos de bajo riesgo, canalizando de forma oportuna a los especialistas médicos aquellos casos que presenten complicaciones fuera de su espectro clínico.

Incluso gineco-obstetras del sector privado, como la doctora Silvia Gómez Miranda, reconocen el beneficio del acompañamiento de las parteras en el soporte continuo de las pacientes, manifestándose a favor de su profesionalización y de un esquema de trabajo conjunto para robustecer el sistema de salud materna en el país. De acuerdo con proyecciones de la OMS, el acceso generalizado a personal de partería debidamente capacitado podría prevenir más del 60 por ciento de las muertes maternas y neonatales globalmente.

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