CIUDAD DE MÉXICO. — La periodista de investigación Anabel Hernández ha vuelto al centro de la polémica pública tras los cuestionamientos del Gobierno federal sobre su participación como testigo en el proceso de asilo político de José Ulises Bernabé García, exjuez de barandilla del municipio de Iguala, Guerrero, durante la noche de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en septiembre de 2014.
Bernabé García, quien se desempeñaba como juez calificador de la policía municipal la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014, huyó a Estados Unidos tras los hechos argumentando amenazas de muerte y persecución. Posteriormente, obtuvo el beneficio de asilo político en territorio estadounidense.
De acuerdo con los señalamientos de las autoridades mexicanas y de la presidenta Claudia Sheinbaum, el testimonio prestado por la periodista ante cortes e instancias migratorias de EE.UU. sirvió para respaldar la versión de la defensa del exjuez. Hernández sostuvo —en concordancia con sus investigaciones publicadas en el libro La verdadera noche de Iguala— que ningún grupo de estudiantes estuvo retenido en las instalaciones de las barandillas municipales a cargo de Bernabé esa noche.
Esta postura contradice la hipótesis sostenida por la Fiscalía General de la República (FGR) y las comisiones de la verdad, que afirman contar con testimonios y rastreos de telefonía que indican que un grupo de normalistas sí fue llevado a dichas dependencias antes de su desaparición. De acuerdo con el Ejecutivo, dicha intervención legal obstaculiza los esfuerzos del Estado mexicano para lograr la repatriación o extradición de Bernabé García a fin de someterlo a la justicia local.
Por su parte, Hernández ha respondido que su participación se limitó a aportar sus hallazgos periodísticos de forma independiente para documentar las contradicciones e irregularidades de la denominada “Verdad Histórica” elaborada durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.


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