CIUDAD DE MÉXICO — Ante la entrada en vigor del esquema gradual de reducción de la jornada laboral en México, el sector empresarial ha comenzado a implementar planes de ajuste operativo y financiero para transitar hacia el límite de 46 horas semanales a partir del 1 de enero de 2027.
Para lograr una adaptación eficiente sin afectar la productividad ni incurrir en sobrecostos, las organizaciones están priorizando la reestructuración de procesos internos y la optimización de sus plantillas.
Estrategias clave para la transición:
Auditoría de productividad: Revisión de flujos de trabajo, automatización de tareas repetitivas y eliminación de tiempos muertos para mantener los niveles de entrega en un horario más acotado.
Rediseño de turnos y esquemas horarios: Ajuste de las jornadas diarias o semanales asegurando la continuidad de las operaciones y la cobertura en áreas críticas de servicio.
Protección salarial y actualización legal: Adecuación de reglamentos internos y contratos colectivos e individuales, garantizando la conservación de sueldos y prestaciones conforme a la normativa vigente.
Control de asistencia y gestión del cambio: Modernización de los sistemas de registro de jornada y capacitación a mandos medios para dirigir equipos enfocados en el cumplimiento de objetivos.
Las firmas de consultoría laboral destacan que la preparación anticipada permitirá a las compañías absorber el impacto operativo de manera gradual, fortaleciendo el clima laboral y la competitividad en el mercado.
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