Estalla crisis en Guadalajara: Marcha por agua contaminada termina en enfrentamientos y detenidos frente a Casa Jalisco

Guadalajara, Jal. — Una masiva movilización ciudadana convocada para exigir agua limpia y el cese de la crisis por el suministro de líquido con sedimentos y olor a drenaje en la Zona Metropolitana de Guadalajara escaló a la confrontación este domingo, luego de que elementos antimotines dispersaran con gas lacrimógeno y chorros de agua a presión a los manifestantes que protestaban frente a la residencia oficial de Casa Jalisco.
La marcha, que congregó a miles de vecinos provenientes de diversas colonias del área metropolitana, partió desde la emblemática Glorieta de La Minerva. Con botellas llenas de agua turbia, amarillenta y negra recolectada directamente de sus tuberías, los inconformes marcharon de forma pacífica bajo la consigna de que el acceso al agua potable es un derecho humano inalienable y no un privilegio. 
El punto de quiebre en Casa Jalisco
La tensión aumentó cuando el contingente llegó a las inmediaciones de Casa Jalisco, resguardada por un fuerte dispositivo de seguridad. De acuerdo con los reportes preliminares, un grupo de manifestantes comenzó a derribar las vallas metálicas de contención que blindaban el perímetro.
La respuesta de los cuerpos de seguridad del estado no se hizo esperar: elementos antimotines intervinieron utilizando gas lacrimógeno y chorros de agua a presión para replegar a la multitud, generando momentos de caos, afectaciones a la salud de personas de distintas edades y daños materiales.
Detenciones y condena social
Tras el operativo policial, organizaciones civiles, colectivos estudiantiles y defensores de derechos humanos reportaron un saldo preliminar de entre 9 y más de 20 personas detenidas —incluyendo estudiantes de la Universidad de Guadalajara (UdeG)—, además de activistas y transeúntes con paradero inicialmente incierto, así como varios lesionados. Diversas expresiones políticas y académicas han exigido la inmediata liberación de los aprehendidos y han condenado el uso excesivo de la fuerza pública frente a un reclamo social legítimo.

La protesta responde al hartazgo acumulado tras meses de recibir en los hogares tapatíos un suministro en condiciones deplorables, presuntamente vinculado a fuentes de abastecimiento contaminadas como la presa Las Pintas. Aunque el gobierno estatal y el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) han reconocido la gravedad de la crisis y anunciado cortes y suspensiones temporales del servicio para sanear las redes, la ciudadanía exige soluciones de fondo que garanticen salud y seguridad para las familias de Jalisco.