LONDRES, 23 de junio de 2026.- La alianza estratégica entre China y Rusia ha trascendido los ámbitos económico y militar para consolidarse en el terreno de la guerra de la información. De acuerdo con un artículo publicado este lunes 22 de junio por la revista británica The Economist, el régimen de Beijing está intensificando de manera sofisticada sus esfuerzos para moldear la opinión pública internacional mediante el uso de campañas de desinformación y manipulación digital, adoptando métodos previamente probados con éxito por el Kremlin.
Esta convergencia operativa se produce en el marco de la denominada “sociedad sin límites”, un acuerdo político-espiritual sellado por los presidentes Xi Jinping y Vladimir Putin días antes del inicio de la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022. Desde entonces, el respaldo chino a Moscú se ha traducido en la transferencia de tecnología y la compra masiva de crudo, una cooperación que ahora se extiende de manera sistemática hacia el control de las narrativas globales.
Institucionalización de la manipulación digital
La estrategia de comunicación exterior de China no es fortuita, sino que responde a una planificación centralizada. El último plan quinquenal del Partido Comunista Chino (PCC) establece explícitamente como una prioridad nacional el incremento de la influencia internacional del país. Según el documento oficial, esta medida es necesaria para contrarrestar los supuestos “sesgos occidentales” y salvaguardar los intereses estratégicos de la nación.
A diferencia de las campañas tradicionales de propaganda en la superficie, que se limitan a difundir imágenes favorables y neutrales en plataformas digitales, la nueva maquinaria opera de forma opaca mediante la construcción de un ecosistema digital paralelo diseñado para erosionar el debate informativo legítimo.
Características de la estrategia de desinformación compartida
| Elemento Táctico | Mecanismo de Operación | Regiones Impactadas |
| Campaña “Doppelganger” | Clonación de portales de medios de comunicación legítimos para difundir noticias distorsionadas. | América Latina, Europa y mercados emergentes. |
| Uso de Terceros | Despliegue de supuestos creadores de contenido e influencers internacionales para validar consignas oficiales. | Cobertura global en redes sociales de uso masivo. |
| Simetría de Agenda | Adopción de la narrativa de “promoción de la paz” mientras se mantiene el suministro tecnológico a socios beligerantes. | Organismos internacionales y opinión pública de Occidente. |
La contradicción entre la narrativa pacifista y la realidad geopolítica
El informe detalla que una de las narrativas más promovidas por las cuentas afines a Beijing en las últimas semanas es la presunta capacidad mediadora de China para solucionar las tensiones en Medio Oriente, fundamentada en su influencia diplomática sobre la teocracia de Irán.
Sin embargo, analistas de política internacional señalan que este posicionamiento como un actor neutral repite el patrón observado durante los primeros meses de la guerra en Ucrania. En la práctica, mientras el aparato diplomático promueve una retórica de paz, el gobierno chino continúa proveyendo de inteligencia y componentes tecnológicos avanzados a sus aliados estratégicos.
Este esfuerzo por proyectar una imagen internacional pacífica contrasta de forma directa con las acciones del Ejército Popular de Liberación en su propio entorno geográfico. El régimen de Xi Jinping mantiene un constante acoso militar, tanto aéreo como marítimo, sobre la isla de Taiwán, ubicada a solo 130 kilómetros de sus costas, consolidando un escenario de alta fricción defensiva que contradice el discurso de distensión que Beijing intenta instalar en el resto del globo.
(Con información de Infobae)

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