Estados Unidos, 27 de agosto del 2026.- El presidente estadounidense Donald Trump afirmó que Estados Unidos no necesita de Canadá y que, por el contrario, es el país vecino quien depende de su nación. Sin embargo, ambas economías mantienen una estrecha relación comercial, particularmente en sectores como energía, aluminio, agricultura y automotriz.
Trump reiteró esta semana su postura al señalar: “¡No necesitamos a Canadá; ellos nos necesitan a nosotros!”. La declaración contrasta con la dependencia estadounidense de diversos productos canadienses.
Dependencia de petróleo y aluminio
Cada día aproximadamente cuatro millones de barriles de crudo canadiense fluyen hacia Estados Unidos para abastecer de combustible a automóviles, camiones y aviones, además de suministrar petróleo a la industria.
Las importaciones de crudo canadiense representan casi el 20% del consumo total de petróleo en Estados Unidos, según la Administración de Información Energética de ese país, que forma parte del Departamento de Energía.
Una parte importante de este crudo llega a refinerías de la región centro-norte de Estados Unidos, construidas para procesar petróleo pesado y convertirlo en gasolina, diésel y combustible para aviones.
Canadá también suministra aluminio, potasa para las granjas y autopartes utilizadas por una industria automotriz desarrollada a ambos lados de la frontera.
La dependencia del aluminio quedó expuesta cuando Trump impuso un arancel del 50% a este metal y reconoció la necesidad que tiene Estados Unidos de las importaciones canadienses.
“Este país necesita aluminio desesperadamente”, manifestó Trump. “No lo tenemos. Lo obtenemos casi todo de Canadá, en su mayor parte, y lo necesitamos muchísimo”.
Una relación comercial estrecha
Canadá es el segundo mayor socio comercial de Estados Unidos después de México.
Ambos países intercambiaron aproximadamente 872 mil millones de dólares en bienes y servicios el año pasado.
La estrecha relación económica entre ambas naciones podría verse afectada si la guerra comercial se extiende a sectores que actualmente dependen de materiales, energía y cadenas de suministro procedentes de Canadá.
Presión arancelaria
La administración estadounidense impuso y amenazó con elevar gravámenes de hasta 50% sobre importaciones de vehículos y componentes procedentes de Canadá, con impacto en las cadenas de suministro del sector automotriz.
Estados Unidos también ha rechazado extender automáticamente el T-MEC y ha optado por mantener un esquema de revisiones anuales estrictas que presiona tanto a Canadá como a México.
Además, Washington ha priorizado negociaciones bilaterales separadas en lugar de un frente trilateral conjunto, bajo el argumento de que las agendas y disputas con cada socio son distintas.
La confrontación bilateral también eleva los costos operativos para sectores como el acero, el aluminio y la manufactura avanzada.
Caen las negociaciones comerciales
Las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá fracasaron a última hora hace unos días, lo que dejó vía libre a la entrada en vigor de los aranceles del 50% impuestos por Donald Trump sobre unos 20 mil millones de dólares en productos canadienses.
La decisión se produjo después de que Ottawa rechazara cerrar un acuerdo que consideró desfavorable.
De acuerdo con la información proporcionada, los nuevos aranceles abarcan productos como palos de hockey, algunos materiales de construcción, bebidas alcohólicas y determinados tipos de ropa.
Carney advirtió que Canadá responderá de inmediato a los gravámenes estadounidenses y aseguró que Ottawa los igualará “dólar por dólar” para proteger a sus trabajadores y empresas.
(Con información del Informador)

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