CIUDAD DE MÉXICO — El peso mexicano continúa en una racha positiva y se consolida en su mejor nivel frente al dólar norteamericano en más de dos años, ubicándose en el rango de los 16.90 a 16.96 pesos por unidad. Este desempeño reafirma el dinamismo de la moneda nacional en el mercado cambiario internacional.
El rendimiento del peso se debe principalmente a tres pilares:
Atractivo diferencial de tasas: La política monetaria del Banco de México (Banxico) mantiene retornos atractivos para los inversionistas internacionales, favoreciendo los flujos de capital hacia activos en pesos.
Ajustes en el mercado estadounidense: El dólar ha presentado un debilitamiento moderado frente a divisas emergentes debido a las expectativas sobre los próximos pasos de la Reserva Federal (Fed) respecto a su tasa de referencia y la certidumbre sobre la deuda pública de EE. UU.
Estabilidad y certidumbre: La volatilidad implícita en la paridad dólar-peso se mantiene en niveles históricamente bajos, situándose por debajo del 3%, lo que favorece un entorno operativo estable.
A pesar de este escenario favorable, especialistas del sector financiero señalan la importancia de monitorear factores externos que podrían generar fluctuaciones a corto plazo, como las tensiones en los mercados energéticos globales, la evolución del comercio internacional y el ritmo de los ajustes monetarios por parte de los principales bancos centrales.




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