WASHINGTON / GINEBRA, 07 de julio de 2026.— La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ratificaron el fortalecimiento acelerado del fenómeno de El Niño en el Pacífico tropical. Los modelos meteorológicos e informes publicados durante la primera semana de julio proyectan que este episodio se consolidará como uno de los más intensos registrados en los últimos cien años, con el potencial de alterar de forma sustancial el clima global durante el próximo otoño e invierno.
Ante la magnitud del evento, los organismos científicos actualizaron sus escenarios de riesgo y formularon un llamado internacional para intensificar las medidas de prevención y preparación institucional.
Indicadores térmicos de un evento extraordinario
De acuerdo con los datos analizados por el Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos (GFDL) de la NOAA, las 30 simulaciones computarizadas realizadas para el reporte de julio muestran una coincidencia metodológica inusual. Las proyecciones indican que el calentamiento de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial central y oriental ya supera los 2 grados Celsius (3.6 grados Fahrenheit) por encima del promedio histórico.
Este comportamiento térmico sitúa al evento actual en la categoría de “Súper El Niño”, una condición extrema documentada únicamente en tres ocasiones desde que existen registros instrumentales modernos: los episodios de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016. Adicionalmente, mediciones satelitales de la NASA confirmaron la presencia de ondas de agua cálida subsuperficiales que se desplazan hacia el este, lo que garantiza el sostenimiento y la intensificación del fenómeno a mediano plazo.
Declaración oficial: “Las condiciones de El Niño ya están en marcha y se prevé que se fortalezcan rápidamente en un evento fuerte”, advirtió Celeste Saulo, secretaria general de la OMM.
Cronología y evolución del fenómeno
Los modelos dinámicos de previsión climática establecen una ruta clara para la evolución de las anomalías atmosféricas en el hemisferio norte:
- Julio – Septiembre de 2026: Fase de fortalecimiento más acelerado del contenido de calor oceánico.
- Octubre – Noviembre de 2026: Expansión e interacción plena de los efectos marinos con la atmósfera baja, modificando la circulación del viento.
- Noviembre de 2026 – Enero de 2027: Ventana estimada en la que El Niño alcanzará su pico máximo de intensidad.
- Primavera de 2027: Inicio de una transición hacia el debilitamiento gradual del ciclo térmico.
Escenarios de impacto meteorológico en Estados Unidos
La atmósfera responderá de manera directa al calentamiento del Pacífico mediante modificaciones en la dinámica de la corriente en chorro, desplazándola hacia el sur del continente norteamericano. El Centro de Predicción Climática de la NOAA detalló que esto reconfigurará el patrón de precipitaciones y temperaturas de la temporada invernal.
Efectos Estacionales Proyectados por Región y Sector
| Zona Geográfica / Sector | Variación Climática Esperada | Riesgos Asociados Relevantes |
| Franja Sur y California | Incremento drástico de lluvias intensas | Inundaciones, deslaves y saturación de cuencas hidráulicas. |
| Costa Este | Mayor frecuencia de tormentas invernales | Afectaciones en la infraestructura urbana y transportes. |
| Norte de Estados Unidos | Temperaturas por encima de la media | Reducción de las capas de nieve y alteración de ciclos invernales. |
| Océano Atlántico | Inhibición de la formación de huracanes | Mayor cizalladura del viento en altura que frena los ciclones. |
| Pacífico Oriental | Incremento de la actividad ciclónica | Formación de sistemas tropicales de mayor categoría. |
Vulnerabilidad socioeconómica y recomendaciones
La combinación de este evento de gran magnitud con la tendencia del calentamiento global de los océanos eleva la probabilidad de que se presenten fenómenos extremos compuestos, tales como olas de calor marinas y terrestres simultáneas o sequías severas en sectores específicos.
Las autoridades de la OMM y la NOAA enfatizaron que la preparación a nivel gubernamental y local debe priorizar a los sectores de la agricultura, la salud pública y la gestión de recursos hídricos. Las agencias científicas mantendrán un monitoreo en tiempo real y emitirán boletines de actualización constantes para ajustar los planes de contingencia regionales antes del inicio del otoño.
(Con información de Infobae)

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