Terremoto en Venezuela: Mineros artesanales lideran rescate en La Guaira tras retiro de ayuda internacional

LA GUAIRA, VENEZUELA, 07 de julio de 2026.— Lo que durante años fue una rutina marcada por el riesgo en los yacimientos mineros del sur de Venezuela se ha transformado en una misión humanitaria. Cerca de 200 mineros artesanales dejaron temporalmente la búsqueda de oro para trasladarse al estado de La Guaira, sumándose de manera voluntaria a las labores de remoción de escombros y búsqueda de víctimas tras el devastador doble terremoto que azotó a la región.

A casi dos semanas de los sismos de magnitudes 7.2 y 7.5 que sacudieron la costa venezolana el pasado 24 de junio, las tareas de rescate entran en una fase crítica. Mientras los equipos de emergencia oficiales continúan operando, decenas de familias permanecen en la denominada “zona cero” con la esperanza de localizar a sus seres queridos.

Experiencia en túneles aplicada a la estructura urbana

Acostumbrados a desenvolverse en galerías subterráneas estrechas y terrenos altamente inestables, los mineros han adaptado sus técnicas de supervivencia para buscar supervivientes entre el hormigón. Su capacidad para evaluar la resistencia de suelos colapsados los ha convertido en un soporte estratégico para las brigadas locales que, desde el 25 de junio, retiran toneladas de concreto contra el reloj.

En la zona Caribe de Caraballeda, el paisaje urbano se ha modificado de forma singular. Fotografías aéreas muestran una serie de orificios circulares y toldos improvisados con telas para protegerse del sol, una disposición idéntica a la que estos trabajadores emplean en las minas a cielo abierto y subterráneas. Para estabilizar los accesos antes de descender con cuerdas, los mineros utilizan cuñas de madera, desafiando en ocasiones las recomendaciones de los cuerpos de bomberos, quienes advierten sobre el riesgo inminente de nuevos desplomes.

Testimonio de Wilmer Mata (32 años), minero rescatista: “Vamos poco a poco aportando nuestro grano de arena, sacando a nuestra gente de los escombros. Ya no contamos con las ayudas internacionales, ya no están aquí en este momento; estamos nosotros, un grupo de mineros”.

Persistencia y hallazgos entre los escombros

A pesar de que las agencias internacionales de rescate han comenzado a retirarse, la intervención de los mineros ha dado resultados tangibles. Aarón Reyes, de 29 años, relató que tras inspeccionar las ruinas de tres edificios donde el Equipo de Búsqueda y Rescate (USAR) de la República Dominicana había notificado previamente la ausencia de señales de vida, sus compañeros lograron escuchar y coordinar el rescate exitoso de un niño de 12 años.

No obstante, las condiciones de seguridad en el sitio siguen deteriorándose. Los socorristas advierten que las estructuras colapsadas registran desplazamientos continuos. Asimismo, el ambiente se ha vuelto pesado debido a la descomposición de los cuerpos, un factor que los mineros utilizan como indicador técnico (guiándose por la humedad y vectores como moscas) para excavar en la dirección correcta.

Impacto y cifras de la catástrofe

El respaldo de este contingente ha sido calificado como crucial por los residentes locales, quienes se oponen a la demolición inmediata de los inmuebles sin antes agotar la búsqueda manual de los cuerpos.

A casi catorce días del desastre, el balance de víctimas muestra una profunda disparidad entre los registros institucionales y los censos vecinales:

Monitoreo de Víctimas y Desaparecidos (Julio 2026)

Indicador de ImpactoReporte Oficial de EmergenciaIniciativa Ciudadana ‘Desaparecidos Terremoto’
Fallecidos confirmados3,535 personasSin estimación total consolidada
Personas heridas16,740 ciudadanosEn proceso de verificación médica
Desaparecidos / No localizadosCifra no especificadaMás de 30,000 registros civiles

Mientras la evaluación de daños continúa, los mineros artesanales y los familiares de las víctimas mantienen las jornadas de perforación y despeje de apartamentos, guiándose únicamente por fragmentos de baldosas u objetos personales para devolver los restos a sus familias.

(Con información del Informador)

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