Ciudad de México, 10 de agosto del 2026.- El uso de tarjetas bancarias y las operaciones mediante cuentas financieras forman parte de la actividad cotidiana de millones de mexicanos. Sin embargo, existen movimientos que pueden generar preguntas del Servicio de Administración Tributaria (SAT) cuando no existe documentación suficiente para acreditar el origen y destino de los recursos.
El uso de una tarjeta o la recepción de un depósito no implica automáticamente una sanción ni significa que cada movimiento sea considerado un ingreso. El problema puede surgir cuando existe una diferencia entre los ingresos declarados y las erogaciones o recursos manejados, especialmente cuando no es posible demostrar de dónde proviene el dinero.
La Ley del Impuesto sobre la Renta contempla la llamada discrepancia fiscal, por lo que mantener un registro ordenado y conservar comprobantes puede ayudar a respaldar las operaciones financieras.
Recibir depósitos sin demostrar su origen
Uno de los errores consiste en recibir dinero en una cuenta bancaria y no conservar documentación que permita identificar de dónde provienen los recursos.
Un depósito no necesariamente representa un ingreso gravable. Puede tratarse de un préstamo o de un traspaso entre cuentas propias. Sin embargo, cuando no existen documentos que permitan acreditar la operación, puede resultar más difícil explicar el movimiento.
Por ello, cuando se manejan cantidades importantes, es recomendable conservar los comprobantes relacionados con las operaciones.
Pensar que los depósitos menores a 15 mil pesos no son visibles para el SAT
Otro error consiste en asumir que los depósitos en efectivo inferiores a 15 mil pesos mensuales quedan automáticamente fuera del alcance de las autoridades fiscales.
El supuesto mencionado corresponde específicamente a depósitos en efectivo y no debe confundirse con transferencias electrónicas o traspasos entre cuentas.
La cantidad, el tipo de operación y las circunstancias son factores que deben considerarse. Por ello, asumir que cualquier operación inferior a 15 mil pesos no genera ninguna consecuencia puede llevar a conclusiones equivocadas.
Gastar más de lo que se declara
El tercer error consiste en mantener un nivel de gastos considerablemente superior a los ingresos registrados en las declaraciones fiscales.
El SAT puede considerar como erogaciones los gastos, adquisiciones, depósitos bancarios e incluso determinados consumos realizados mediante tarjetas de crédito.
Cuando al comparar estas cantidades existe una diferencia importante respecto de los ingresos declarados, puede surgir una discrepancia fiscal.
¿Cómo evitar problemas con el SAT?
Para mantener las operaciones financieras respaldadas, es importante llevar un registro de los ingresos y gastos, además de conservar la documentación correspondiente a las operaciones importantes.
En caso de recibir un préstamo, se pueden conservar el contrato y los comprobantes. Si se realiza un traspaso entre cuentas propias, es conveniente guardar los estados de cuenta.
Asimismo, ante una operación relevante, contar con documentación que permita explicar su origen y destino ayuda a respaldar los movimientos realizados.
(Con información del Informador)

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