CIUDAD DE MÉXICO — Eduardo Clark García-Dobarganes, subsecretario de la Secretaría de Salud federal, se encuentra en el centro de la polémica tras cometer un grave error conceptual durante una conferencia de prensa. Al intentar explicar un brote infeccioso que afectó a médicos residentes, el funcionario calificó a la Salmonella como un “virus”, siendo que en realidad se trata de una bacteria. El desliz no pasó desapercibido en redes sociales ni en la comunidad médica, donde decenas de profesionales de la salud cuestionaron severamente su idoneidad para el cargo. La molestia escaló rápidamente debido al rol clave que Clark desempeña en la organización y supervisión del Examen Nacional para Aspirantes a Residencias Médicas (ENARM), la prueba de selección más exigente del país para los médicos generales. El incidente ocurrió mientras el subsecretario atendía ante los medios la contingencia sanitaria ocurrida en el Hospital General de México “Eduardo Liceaga”, donde más de 130 médicos residentes resultaron intoxicados por consumir alimentos contaminados en el comedor de la institución. Al referirse al agente causal, Clark textualmente atribuyó el brote a “un virus de Salmonella”. La comunidad científica reaccionó de inmediato, recordando que el funcionario no cuenta con formación en medicina, sino que es Licenciado en Tecnologías de la Información. El principal reclamo radica en la asimetría de exigencias: para obtener una plaza de especialidad en el ENARM, los sustentantes son evaluados rigurosamente en microbiología, infectología y ciencias básicas, donde un error de ese tipo costaría la reprobación.”Es inaceptable que la autoridad que emite los comunicados oficiales y coordinar los procesos del ENARM no distinga un virus de una bacteria, mientras a nosotros nos exigen saber el mecanismo molecular exacto de cada patógeno”. Hasta el momento, la Secretaría de Salud no ha emitido una postura oficial respecto a los señalamientos, mientras el gremio médico exige que la conducción de los procesos académicos y de selección de plazas quede estrictamente en manos de profesionales de la salud titulados.


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